Categoría padre: ROOT Categoría: Mensajes del Grupo

Nosotros, los sacerdotes identificados en la opción del Evangelio por los pobres, reunidos en nuestro 91 encuentro anual, frente a la actual situación, nos sentimos en la grave obligación de anunciar y denunciar:

* Denunciamos que el modelo de libre mercado es inevitablemente salvaje e inhumano porque excluye a la mayoría del pueblo de la posibilidad de ganar dignamente el pan con el fruto de su trabajo, y quiebra losa valores con los que tradicionalmente se ha expresado nuestro pueblo;

* Denunciamos que la derrota de la inflación no es un fin en sí mismo y que, por lo tanto, no puede hablarse de éxito si esta no va acompañada de la creación de fuentes de trabajo para todos y una más justa distribución de los bienes;

* Denunciamos que la agudización de la crisis, si bien es producto de la desprolijidad y corrupción de algunas administraciones (provinciales, regionales, municipales...), es sobre todo resultado directo y previsto del modelo económico adoptado que ahoga las economías regionales;

* Denunciamos la inmoralidad de una deuda externa que nuestros pueblos no contrajeron y nos agobia y afirmamos, en continuidad con el pensamiento social de la Iglesia, que no debe ser pagada ya que atenta contra la vida de nuestros pueblos y nos sumerge aún más en la miseria;

* Denunciamos un intento de manipular la Iglesia, y el mensaje del Evangelio como aliada de este modelo y utilizándola como distribuidora de dádivas a los pobres que el mismo modelo provoca;

* Denunciamos que es mentira sostener que este sea el único camino posible;

* y Anunciamos desde nuestra fe en el Dios de la Vida que es posible, y se da en experiencias de organización popular, un sistema social, económico y político inspirado en la fraternidad, la justicia y la solidaridad;

* Anunciamos que, como miembros de la Iglesia, no podemos renunciar a continuar haciendo nuestra la opción de Jesús en favor de los pobres y excluidos de este y los demás sistemas de opresión y pecado;

* Anunciamos que no hemos perdido la esperanza que hoy se expresa en las Comunidades Eclesiales y en reclamos populares de resistencia, solidaridad y movilización.

Y alentamos a nuestras comunidades cristianas y a todos los que no se resignan, a continuar en el esfuerzo de imaginar, crear y proponer caminos alternativos que sean fieles a la dignidad del hombre y la felicidad de los pobres.

San Antonio de Arredondo, 24 de agosto de 1995.

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