Categoría padre: ROOT Categoría: Mensajes del Grupo

"El Espíritu del Señor está sobre mí,

porque me ha consagrado con la unción.

Me ha enviado a anunciar el Evangelio a los pobres..."

(Lc 4)

Nosotros, sacerdotes de diferentes regiones de nuestro pais, y en el contexto del Jubileo de los 2000 años del nacimiento de Jesucristo, queremos hacer llegar un mensaje a nuestras comunidades y a la sociedad:

Vemos, con tristeza e irritación, que los planes económicos que se nos imponen desde el exterior, y sumisamente aceptados, no sólo continuan y agravan día a día la situación de nuestos hermanos más pobres, sino que contribuyen a hundirlos más y más en la miseria, el hambre y la exclusión.

Vemos, también, que este sistema, corre el riesgo de profundizarse más todavía seleccionando como víctimas del dios dinero a un sector cada vez más mayoritario de nuestro pueblo.

Vemos que, a pesar de algunas voces que se han escuchado, el silencio de las clases dirigentes políticas, sindicales, empresariales y religiosas se parece más a la complicidad que a la voz esperada por el pueblo de sus representantes y sus pastores.

Creemos que este año jubilar debería ser un año de esperanza que anime a los desesperanzados, e incluso señale a los responsables del hambre y la muerte de nuestros hermanos.

Creemos que la Eucaristía, mesa compartida del Resucitado con sus hermanos y hermanas, antes que motivo de encuentros multitudinarios es, sobre todo, signo evidente de un Señor de la Historia que quiere que todos puedan compartir mesas de fraternidad y alegría, mesas preparadas con el fruto del trabajo digno.

Creemos que la nube de testigos que acompañó y acompaña a la Iglesia en Argentina entre la que tenemos laicos, religiosos, sacerdotes, y obispos, puede ser un signo evidente y fraterno de una Iglesia cada vez más cercana a las necesidades y la vida amenazada de nuestro pueblo.

Proponemos, que en este año Jubilar, como Iglesia, sepamos acercarnos reconciliados y arrepentidos por nuestros pecados -algunos de ellos evidentes en nuestro pasado reciente- ante la sociedad y los hermanos para caminar juntos en la reconstrucción de una sociedad fraterna.

Proponemos que se debata en la sociedad en general la gravísima situación engendrada por una supuesta Deuda Externa que ni creemos haber contraido, que sabemos ya pagada y que además es extorsiva, usuraria e inmoral y que además sumerge a la inmersa mayoría de nuestros hermanos y hermanas en una pobreza gravísima y mortal.

Nos proponemos transitar caminos concretos para una Iglesia Sirviente y Samaritana de nuestros hermanos, y les pedimos, sinceramente, que nos ayuden, alienten y critiquen para serlo conforme al Espíritu del Evangelio.

Alentando a todos aquellos que creen que un nuevo camino es posible, y a quienes confian en el Dios de la Vida, renovamos una vez más nuestro compromiso de acompañar el camino y la esperanza con el que nuestros mártires nos precedieron.

San Antonio de Arredondo, 25 de agosto de 2000

Visitas: 2076