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“Dejen que los niños vengan a mí” (Mateo 19,14)

A fines del año 2018 el gobierno nacional nos ha sorprendido con un nuevo intento de baja en la edad de imputabilidad de los menores con un anteproyecto de ley que propone crear un “sistema de Responsabilidad Juvenil”.

Son muchos los sectores que han reaccionado frente a la propuesta. Hermanos y hermanas nuestros que trabajan día a día con niños y jóvenes han levantado su voz y advertido el dislate. Queremos unir la nuestra para amplificar este urgente llamado de atención.

Creemos  que  los  aires  de  violencia,  represión  y  punición  que  soplan  en  la  región (“bolsonarización”) y el mundo ayudan a este nuevo viejo intento. Como si la solución a la pauperización  que  el  mismo  sistema  genera  (y  al  que  pareciera  adscribir  la  alianza gobernante  con  sus  iniciativas)  fuera  multiplicar  penas  o  cárceles.  Paradójicamente asistimos con estupor al intento de cierres de escuelas y universidades, al desfinanciamiento de  programas  sociales,  al  intento  de  militarizar  la sociedad  proponiendo  las  armas  como remedio a los males de la desintegración social.

Transcribimos  un  fragmento  de  “La  infancia  es  un  peligro”.  Así  escribía  genialmente Eduardo  Galeano: “Desde  el  punto  de  vista  del  sistema,  la  vejez  es  un  fracaso,  pero  la infancia es un peligro. En muchos países latinoamericanos,  la hegemonía del mercado está rompiendo los lazos de solidaridad y está haciendo trizas el tejido social comunitario. ¿Qué destino  tienen  los  dueños  de  nada  en  países  donde  el  derecho  de  propiedad  se  está convirtiendo en el único derecho sagrado? Los niños pobres son los que más ferozmente sufren  la  contradicción  entre  una  cultura  que  manda  consumir  y  una  realidad  que  lo prohíbe. El hambre los obliga a robar o a prostituirse; pero también los obliga la sociedad de consumo, que los insulta ofreciendo lo que niega. Y ellos se vengan lanzándose al asalto.
En  las  calles  de  las  grandes  ciudades,  se  forman  bandas  de  desesperados  unidos  por  la muerte que acecha”.

Queremos que esta advertencia sea a la vez invitación a trabajar reparando el tejido social comunitario con lazos de solidaridad y amor efectivo a nuestros hermanos más pequeños y pobres. Que los niños y jóvenes nos encuentren cercanos para acompañarlos a la Vida.

Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
12 de enero de 2019

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