America, Argentina
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    NOS HA NACIDO UN NIÑO, UN HIJO NOS HA SIDO DADO (Isaías 9,6)

    A comienzos del tiempo del Adviento, para animar la espera de la Navidad, enviamos una carta para quienes creen en este misterio y también para quienes, aun no creyendo, celebran la Navidad en familia como una fiesta de paz y de esperanza de un mundo mejor. Enumeramos en ella una serie de sombras y algunas luces para dar el contexto del Nacimiento de Jesús, como el del momento en que celebramos la Navidad.

    Llegamos al final de este año 2018 empobrecidos. Empobrecidos en lo económico: en cada vez más hogares se ha dificultado sistemáticamente el acceso a la salud, a la educación, e incluso al alimento. Salarios que quedan atrás del aumento del costo de vida y destrucción del empleo y la industria nacional son consecuencias de políticas económicas que favorecen a muy pocos y sumen en la pobreza a una enorme porción de los habitantes de esta bendita tierra.

    Empobrecidos en lo político. Un gobierno sin otro proyecto político que obedecer al FMI y favorecer la especulación y el capital (especialmente el extranjero). Una oposición que no termina de renunciar a intereses mezquinos, sectoriales y personales, incapaz de unirse para pensar juntos un proyecto amplio y común cuya prioridad sea hacer de nuestro país una Patria de todos.

    Empobrecidos en lo humano. Políticas de seguridad que criminalizan la disidencia y la pobreza, que nos llevan a ver que no toda vida vale. Políticas que crean brechas y nos llevan a ver al otro como una amenaza, cuya vida vale menos que la propia. Lejos de eliminar la “grieta” (como la llaman) pareciera que nos separan distancias cada vez más insalvables: otra de las tantas promesas incumplidas.

    Podríamos seguir con un largo catálogo de sombras. Pero sería un retrato incompleto y, por eso, falso de nuestra realidad. La Luz del Niño Dios en el pesebre nos deja ver más que las sombras. Nos deja darnos cuenta de las brasas encendidas, quizás tapadas por la ceniza, que pueden y deben ser avivadas.

    La generosidad solidaria de nuestro pueblo, de nuestros pobres, se multiplica creativamente para encontrar caminos, no sólo para la subsistencia, sino para crear los lazos que nos permiten saber que hay otra manera de vivir juntos y regenerar el tejido dañado de nuestra sociedad. Generosidad y solidaridad que deben ser la norma para aquellos que tienen la responsabilidad de elaborar y plasmar un proyecto de país distinto.

    Nos hace mirar nuestro futuro con esperanza ver el compromiso valeroso y creciente de tantas personas y organizaciones sociales con la defensa de los derechos: derecho a la vivienda digna, derecho a la tierra, derecho al trabajo, derecho a la salud y la educación, los Derechos Humanos. Nos permiten soñar con una Patria fraterna, que no teme al que es distinto, que se enriquece en las diferencias, aún en muchas que hoy nos parecen irreconciliables.

    Esta noche celebramos el Nacimiento del que viene “a traer la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos  y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Lucas 4,18-19). Esa Buena Noticia queremos  compartir con ustedes y darles gracias por los fueguitos que nos marcan el camino para que esta Noche bendita sea signo de una nueva historia en nuestra Patria y en nuestro mundo.

    No importa lo que esta noche puedan o no puedan poner sobre la mesa, lo que puedan o no regalar. Quienes nos sentamos a ella somos lo que importa: ¡Les deseamos una Bendita Navidad!

    Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
    24 de diciembre de 2018

    (108)

    ANTE AFIRMACIONES DEL OBISPO CASTRENSE

    El día 26 de noviembre, el diario LA NACIÓN publicó una editorial exigiendo la aplicación de la ley 24.390, la “ley del 2x1”, a los casos de crímenes de lesa humanidad. La semana pasada, el 15 de diciembre, el obispo castrense, en carta al correo de lectores del mismo diario adhirió al contenido de dicha editorial, agregando a los argumentos “jurídicos” y “filosóficos” de la editorial, algún argumento de la “teología moral”. Creemos que es necesario responder a esas argumentaciones.

    Dice la editorial de marras que “la ley que limitó el 2x1 en 2017 consagró una discriminación indebida con relación a los delitos de lesa humanidad”. Antes que nada, no deja de alegrarnos que tal editorial califique a los delitos que nos ocupan como lo que son: crímenes de “lesa humanidad” (aunque uno puede sospechar que no de buena gana). Si el diario utiliza la palabra discriminación en su sentido más originario de “distinción”, esa discriminación no es indebida: los crímenes de lesa humanidad son de una naturaleza muy distinta a otros crímenes. Por eso la ejecución de las sentencias, aún cuando puedan coincidir en penas aparentemente similares en el tiempo que se les asigna, deben conllevar distintos modos de ser tratadas.

    Si la palabra discriminación se utiliza en el sentido más usado en nuestros días (que parece ser a lo que se apunta en la editorial), lo que querría decir la editorial es que los condenados por esos crímenes están siendo discriminados, también es falaz la argumentación. Sólo serían discriminados si se rompiera el principio de igualdad ante la ley. La igualdad ante la ley implica que todos estamos obligados por las mismas leyes, no que las penas y su ejecución deban ser iguales si dependen de la violación de leyes diversas y la valoración distinta de crímenes de muy distinta naturaleza.

    También el principio de la interpretación más benigna de la ley debe distinguir la benignidad que puede aplicarse en el caso de cada ley. Y siempre, en estas distinciones, deben ser tenidos en cuenta, entre otras cosas, el daño ocasionado a la sociedad y la contumacia en el delito.
    Mons. Olivera, a quien queremos reconocer un sincero interés en la reconciliación de la sociedad argentina, retoma el argumento de la discriminación desde una perspectiva de la moral teológica, preguntándose cómo es posible que “entre muchos aberrantes delitos algunos fueran más condenables/perdonables que otros”. Y sí, así debe ser: tal como distinguimos en la teología moral entre pecados leves y graves, entre pecados menos y más graves. Y lo mismo sucede con las penas de los pecados: en la teología más tradicional se reconoce que quien ha cometido un pecado leve, puede acercarse a recibir el sacramento de la Eucaristía, no así quienes han cometido pecados graves.

    Y, distinguiendo aún entre quienes cometen pecados graves, hay pecados graves que pueden ser perdonados en una celebración normal del sacramento de la reconciliación y otros que, sufriendo la misma pena de no poder acercarse a comulgar, son sancionados con la excomunión por la particular gravedad del pecado y requieren otro tipo de proceso para ser absueltos. Y nada de esto significa discriminación del pecador.

    Y, si Mons. Olivera está verdaderamente preocupado por la reconciliación de los argentinos, le pedimos encarecidamente que, en su atención pastoral a los detenidos por crímenes de lesa hanidad, se preocupe por lograr que ellos den los pasos previos necesarios para todo perdón y reconciliación: el reconocimiento y arrepentimiento del pecado, el pedido de perdón a la sociedad por las faltas cometidas contra ella y la reparación posible, alentándolos a decir dónde están los más de 400 hijos secuestrados, con sus identidades borradas, y así aportar evangélicamente a la verdad y la justicia que merecen tantas familias que aún buscan a sus nietos e hijos. No recordamos que ninguno lo haya hecho. Ése será el momento de pensar en la benignidad.


    Curas en la Opción por los Pobres
    17 de diciembre de 2018

    https://www.lanacion.com.ar/2196229-el-2x1-y-la-vigencia-de…



    (98)

     

Categoría padre: ROOT Categoría: Cartas y Firmas

Reflexión en Navidad 2003-2004


Sabemos que los tiempos y la mirada sobre la realidad cambian con velocidad vertiginosa. Hasta hace poco todavía se escuchaba hablar de la prioridad del trabajo sobre el capital, del hombre sobre el dinero, de una mirada social sobre una mirada empresaria. Hoy, muchas cosas han cambiado, y ya no se escuchan aquellas voces: se habla de burguesía nacional, o de capitalismo nacional. Parece que la derrota ha llevado, en el lenguaje, a presentar como bueno lo que ayer era insoportable. La lógica del mercado se ha impuesto en la mal llamada globalización, y en esta lógica no interesan cuántos quedan afuera ni cuántos son expulsados de sus propias mesas.

Y esta lógica mercantil ha impuesto su fiesta, vaciándola de sentido religioso, cambiando un niño envuelto en pañales por un anciano con ropas de nieve -color Coca Cola- y trineo; cambiando una fiesta donde los pobres son invitados por un coro de Dios, por una fiesta de la compra-venta con luces de neón, donde sólo unos pocos pueden "pertenecer"; cambiando un pesebre sencillo y austero por un árbol lleno de colores y sin vida. Fiesta a veces disimulada en celebraciones inofensivas y asépticas que ocultan la provocación del pesebre.

Pero no renunciamos a seguir pregonando "una alegría que lo será para todo el pueblo", a seguir gritando "paz para los hombres en quienes Dios se complace", para seguir insistiendo que la salvación viene de un Dios hecho humanidad en la sencillez y pequeñez y no por los poderosos de la tierra. El nacimiento de Jesús revela -hasta visualmente- un Dios que quiere ser padre de todos, donde nadie sea excluido de la fraternidad; un Dios que quiere reinar en un banquete donde sólo se auto-excluyen quienes se niegan a ver a los pobres de la tierra como verdaderos hermanos.

Es posible que estos, que se han auto-excluido, hayan inventado otra mesa, mesas rebosantes, opíparas y obscenas, mesas para ellos solos. Mesas donde se sientan los poderosos, los amigos del dinero, los que no tienen hambre. Pero esa es la mesa del mercado, no la mesa de la Navidad (*).


Nosotros, cristianas y cristianos de este tiempo no renunciamos a la esperanza en un mañana fraterno, no renunciamos a celebrar la Navidad como lo que en verdad es: el nacimiento de la vida, y vida de Dios. Quienes se sientan a la mesa del dios dinero, podrán comulgar con él, comer el pan robado al Tercer Mundo, beber la sangre derramada en Afganistán e Irak, podrán darse el saludo inmune de la paz de los misiles, y llamar "padre nuestro" al Emperador de la tierra que sirve pavos de plástico. Otros preferiremos sentarnos en la mesa vacía de los pobres, mesa de llanto de niños y esperanzas invencibles. Preferiremos esto porque sabemos que allí nace Jesús, allí empieza una nueva historia que seguramente -como la de Jesús- no estará en los libros de historia de nuestro tiempo, -como no figuran los desheredados ni los derrotados- pero que es una historia de vida. Una historia de verdad, no de marquesinas.



  (*) Nota histórica

  En el año 354 los cristianos de occidente decidieron celebrar la navidad el 25 de diciembre (ligado al Sol y al dios Mitra, muy popular entre los romanos) que se celebraba desde antiguo el 6 de enero, como lo vemos por san Ambrosio (aunque había grupos cristianos que ya la celebraban ese día desde el 270 como constata san Agustín en sus sermones): ¿el motivo? evangelizar la cultura, celebrar el nacimiento de la luz "al pueblo que anda en tinieblas": así lo dice Ambrosio: "Cristo es nuestro nuevo sol", y Agustín: "no adoremos al sol, como hacen los paganos, sino a Aquel que lo ha creado". El cambio fue duro, y casi cuesta la ruptura con Oriente, sólo evitada por la magnífica predicación de san Juan Crisóstomo: "cada uno debe dejar su casa -el 25 de diciembre- para contemplar a nuestro Señor tendido en el pesebre, envuelto en sus pañales, espectáculo maravilloso que hace temblar" (20 de diciembre de 386), aunque otras iglesias orientales demoraron más en aceptar la fecha: Constantinopla en el 379, Egipto en el 431, a mitad del s.VI en Palestina y sólo la Iglesia Armenia sigue celebrando el 6 de enero. De hecho, la fiesta del 6 de enero también tuvo su origen en una "evangelización de la cultura". Sólo los paganos celebraban nacimientos, como afirma Orígenes. Pero precisamente por eso, en Alejandría los gnósticos comienzan a celebrar en enero el nacimiento de Jesús, como confirma Clemente de Alejandría. El 6 de enero era la fiesta de Dionisos, y también el nacimiento de Eón (era, tiempo) nacido de la virgen Core, además día consagrado a Osiris y día en que el Nilo recibía bendiciones para fecundar. Así, celebrar el 6 de enero como la manifestación de Dios, el que en otro río, el Jordán entra a manifestarse en la historia como "mi Hijo amado". Así bautismo y nacimiento se celebraban el mismo día, aunque -por lo que sabemos- la fecha queda "institucionalizada" en el s.IV (como se ve en un papiro egipcio que canta la liturgia, en Efrén de Siria, y en la Madre de la Iglesia Eteria). En este nuevo tiempo "de catacumbas", de cristianismo subterráneo, ¿habrá que pensar en un nuevo cambio de fecha dejándoles a los opíparos la fiesta del Mercado para encontrar nuevas fechas simbólicas?


Adhesiones:

Pbro. José Ignacio Abuin, Tucumán
Pbro. Victor Acha, Córdoba
Liliana Mercedes del Valle Acuña, Buenos Aires
R. P. Pablo J. Agüero fm, Quilmes
Pbro. Juan Carlos Ramón Aguiar, Rosario
R. P. Javier de Aguirre sm, Alto Valle de Río Negro
R. P. Mauricio H. Aguirres sj,
Hno. Santiago Albaytero, Quilmes
R. P. Marcos Alemán sj, Mendoza
Rodrigo Matías Alemán, La Plata
Pbro. Nicolás Alessio, Córdoba
Pbro. Jorge Aloi, Rosario
Lucía Álvarez Romero, Buenos Aires
Pbro. Agustín Amantini, Rosario
Hna. Ana Inés fmm, Quilmes
Pilar Arias Iglesias, San Nicolás
José Avendaño, San Isidro
Viviana Avendaño, San Isidro
R. P. Juan Aversa sdb, Quilmes
María Belén Balestra, Buenos Aires
R. P. Carlos Barbero sdb, Gregorio de Laferrere
Elida A. Barceló de Souza,
Hna. María Barreto fm, Quilmes
Pbro. Fernando Barrufet, Neuquén
Pbro. Silverio Benítez, Merlo-Moreno
Pbro. Ignacio Blanco, Quilmes
Pastor Arturo Blatezky Iglesia Evangélica del Río de la Plata
Haydée Borelli, Mar del Plata
Rodolfo Brardinelli, Quilmes
R. P. Pablo Bustos sdb, Santa Rosa
Leonardo Camino, San Carlos de Bariloche
Pbro. Rubén Capitanio, Neuquén
Pbro. Ángel M. Caputo, Quilmes
Teresa Carrillo, San Isidro
María de la Paz Carbajal, Buenos Aires
Pbro. Claudio Castricone, Rosario
Hna. María Teresa Castro comp. de María, Buenos Aires
Pbro. Marcelo Ciaramella, Quilmes
Juana M. Colombi, San Nicolás
Anahí Colombo,San Isidro
Marina Colombo, San Isidro
Katherine Cortés Guerrieri, Buenos Aires
Pbro. Néstor Cruz García, San Isidro
Pbro. Alberto Dagorret, Concordia
Hna. Mónica F. Dagorret terciaria capuchina de la Sgda. Flia., Santa Fe
Gladis Delgado, Buenos Aires
Rosa de Simone, Buenos Aires
Pbro. Juan Ángel Dieuzeide, San Carlos de Bariloche
Pbro. Luis Domínguez, Morón
R.P.Daniel Echeverría msscc (Mallorca) San Justo, ,
R. P. Arnoldo Ederle svd, Jujuy
Juan María Escobar, Chubut
Adrián Eslaimán, Morón
María Cristina Etchegorri, Córdoba
María Marta Etcheverry, San Miguel
Pbro. Claudio Faivre Dubois, Gral. Roca
R. P. Alberto Faraoni sdb, Buenos Aires
Pbro. Justino Fernández, Mar del Plata
Guillermo Font
Martha Gando
Pablo Herrero Garisto, Avellaneda-Lanús
Pbro. Fermín Gauna, Quilmes
Hugo Giangreco, Avellaneda-Lanús
Graciela Giavón, Rosario
R. P. Félix Gibbs fm, Quilmes
Pbro. Carlos Gómez, La Plata
Pbro. Eduardo A. González, Buenos Aires
Pbro. Martín Gottle, Neuquén
Pbro. Juan José Gravet, Rosario
Mónica Grazziutti, EE.UU.
Pbro. Miguel Hrymacz, Quilmes
Pbro. Genaro Iachini, Rosario
Josefa Juaristi, San Isidro
Pbro. Sergio Lamberti, Santiago del Estero
Pbro. Juan Pablo Lavigne, Neuquén
Pbro. Mariano R. Ledesma, Santiago del Estero
R. P. Julio O. Li sj, Buenos Aires
Alicia Llabur, Santa Rosa
Evangelina López, Buenos Aires
Liliana López Foresi, Buenos Aires
María Soledad Luchtenberg, Buenos Aires
Cristina Maccio
R. P. Luis Madinabeitía sm, Alto Valle de Río Negro
Guadalupe Maradei, San Justo
Pbro. Jorge Marenco, San Isidro
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R. P. Fernando Portillo sj,
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R. P. Antonio Puigjané ofmCap, Buenos Aires
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Walter Quiroga, Francia
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Hna. Regina fmm, Bernal
R. P. Luis Rodríguez svd, Lomas de Zamora
Alejandra Rojas Rojas, Colombia
Azul Rojas Romero, San Carlos de Bariloche
Jorge Rojas, Buenos Aires
R. P. Enrique Romani sdb, Buenos Aires
R. P. Juan José Romero palot, Córdoba
Stella Maris Rondán, Morón
Elsa Ruiz
Ana Sandoval
María Antonia Santella, Quilmes
María Clara Santella, Quilmes
Mirtha Sarni Uruguay
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R. P. Ramiro de la Serna ofm, Río Cuarto
Pbro. Eduardo de la Serna, Quilmes
Mabel A. Siblen, Concordia
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Ezequiel Silva, Buenos Aires
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Liliana Sosa, Jujuy
Lucas Spiagiariol, Buenos Aires
Isabel Storero, Mendoza
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Jorge Torreiro, Buen s Aires
Olga Torreiro, Buenos Aires
Patricia Torres, Buenos Aires
Helena Uraga, Uruguay
R. P. Marcelo Valsecchi sdb, Rosario
María Cristina van Gelderen, San Isidro
Pbro. Marcos G. Vanzini, Merlo-Moreno
Pbro. Miguel A. Velo, Buenos Aires
R. P. Rodolfo Viano ofm, Orán
Hugo Videla
R. P. José María Vigil, Panamá
Jorge César Villanueva, Neuquén
Germán Westphal EEUU
Pbro. Salvador Yaco, Rosario


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