America, Argentina
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    ES HORA DE CRECER EN LA SOLIDARIDAD

    Grupo de Curas en la Opción por los Pobres


    «Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo»
    (Gálatas 6,2)

    Vivimos horas difíciles en la Argentina y el mundo. La crisis de salud ocasionada por el coronavirus, que además ocasiona una crisis económica de alcance mundial, pero que afecta a cada país de manera diferente, nos obliga a repensar muchas cosas a nivel personal y también como sociedad.

    Las instituciones y autoridades sanitarias de todos los niveles han urgido a tomar medidas de «aislamiento social» como lo más efectivo para desacelerar el avance de la enfermedad y poder tratar más efectivamente a los que son más vulnerables al contagio y a la acción del virus. En nuestro país, como en muchos otros, se ha decretado una cuarentena por lo menos hasta el fin de mes.

    Estar aislados en nuestros hogares las 24 horas del día es algo a lo que no estamos acostumbrados. Son, al menos, ocho horas más de convivencia obligada a las que cada familia deberá darle uso y sentido. Puede ser una oportunidad para estrechar los lazos familiares, y ésa es la mejor manera de manejarlo. Pero también puede ser la ocasión de ahondar otra pandemia que es la violencia familiar y de género: hay que estar atentos.

    Hay muchos habitantes de nuestra patria que no podrán cumplir con este asilamiento. Para empezar: el personal sanitario, los proveedores de bienes y servicios indispensables para la vida cotidiana, autoridades, etc. Pero muchos más son los que, por las condiciones precarias de su vida cotidiana, no tienen la posibilidad de cumplir efectivamente con las medidas decretadas.

    Es una situación en la que la presencia o ausencia del Estado, que debe velar por el bien común, aparecen en todas sus consecuencias. El empobrecimiento y el empeoramiento en estos últimos años de las condiciones habitacionales de la población más vulnerable y el deterioro de la salud pública, hace a los más pobres todavía más vulnerables. Hay que confiar que las autoridades sabrán atender estos «puntos débiles» de la cuarentena.

    Las medidas adoptadas por el gobierno nacional, acompañado por los estados provinciales (y con el consenso de la oposición) parecen ser las apropiadas y deben ser acompañadas por nosotros con responsabilidad y solidaridad con los demás. Nos hablan también de la importancia de la presencia del Estado, en particular de la Salud Pública, tan castigada en los últimos años. No es hora, aunque habrá que hacerlo en algún momento, de llamar a los culpables a asumir su cuota de culpa. Es hora de unirnos para actuar proactiva y positivamente para disminuir los riesgos, para hacernos responsables unos de otros y para crecer en la solidaridad, cumpliendo con las medidas implementadas. Es también hora de hacer cumplir las leyes a los egoístas e irresponsables que sólo piensan en sí mismos: es muy triste ver cómo, quienes tienen posibilidades económicas o sociales, no se hacen cargo de la situación que atraviesa nuestra sociedad y ponen en peligro a todos.

    No hay que ser alarmistas ni, mucho menos, apocalípticos. No hay que hacerse eco de falsas noticias y hay que recurrir a la información oficial. Las redes sociales están infectadas de estas «fake news» y de oraciones apocalípticas que generan una paranoia colectiva. No les hagan caso. Hay que rezar, sí, pero no pidiendo o invocando milagros caídos del cielo. Hay que rezar por los enfermos y los que los cuidan, por los profesionales que los atienden, por los investigadores que buscan una cura, por las autoridades que deben guiarnos en este momento, para que usen todas sus capacidades ordenadas al bien de todos.

    Como curas nos ponemos a disposición de ustedes para acompañar a nuestro pueblo desde lo que podemos y lo que nos permiten las circunstancias.

    Que el Buen Dios nos bendiga a todos y nos ilumine para hacer frente a este momento con solidaridad, caridad y justicia.

    Secretariado del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres.
    20 de marzo de 2020

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    Twitter @GrupoCurasOPP

    (86)

    MENSAJE DE NAVIDAD

    Grupo de Curas en la Opción por los Pobres



    “Les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc 2,10)

    Hace más de dos mil años José y María buscaban lugar para que el Hijo de Dios puediese “acampar” entre nosotros y nosotras (cf. Jn 1,14). La opresión del imperio romano ahogaba la economía del pueblo de Israel y se hacía sentir en quienes habían sido excluidos de la mesa de la vida. El sistema religioso judío se había tornado leguleyo y rígido, hipócrita y alejado de la vida del pueblo más pobre. Pero en el Niño de Belén viene Dios a encender la esperanza de todos y todas, especialmente la de los más humildes de entonces y de ahora.

    Hoy como ayer creemos que la Navidad es un canto de esperanza. Es anuncio de algo nuevo que Dios quiere hacer en la humanidad. Y especialmente es el anuncio de buenas nuevas a los pobres (cf. Is 61,1).

    Por eso nuestra esperanza cristiana se une a la esperanza puesta por nuestro pueblo en este nuevo tiempo en la democracia de la Patria. Todavía resuenan en nosotros las vivencias del pasado 10 de diciembre. Volvieron a escucharse palabras de consuelo para el bien de nuestro pueblo, para la vida de los más frágiles.

    Los propósitos asumidos por el nuevo gobierno nos inspiran confianza. Se atenderá con urgencia el hambre y el endeudamiento de nuestro pueblo. Pagaremos a los acreedores, pero no a costa de la vida del pueblo y de los pobres. Volvimos a escuchar la necesidad de integrarnos a la Patria Grande. Malvinas y su soberanía volverán a ser asuntos de Estado. Se cuidará de la tierra y de los recursos naturales como nos pide Francisco en “Laudato Si”. Se declara la emergencia social. Se volvió a pronunciar el “nunca más” que promete sanear el sistema judicial y acercar a todos y a todas una justicia largamente esperada. No se respaldará la política de la represión y el gatillo fácil. Ya no se sostendrán fondos secretos y reservados. Escuchamos que la mujer y los jóvenes estarán en el centro de la preocupación de este nuevo gobierno. Se buscará crecer en federalismo.

    Escuchamos a un presidente expresar estos propósitos. Confiamos en su sinceridad, en que no se trata de otro engaño: es lo que Dios y nuestra Patria le demandan. Sabemos que no será fácil “poner de pie” a nuestra querido país. Todavía hay deudas pendientes como la de nuestras presas y presos políticos. Las fuerzas de quienes tienen intereses mezquinos siguen vigentes. No todos adhieren a este sueño colectivo de felicidad sin exclusiones.

    Pero esta Navidad nos ofrece una nueva esperanza. La celebramos. Como grupo de curas seguiremos caminando junto al pueblo y a los pobres. Y, con ellos, estaremos atentos para recordarle a nuestro presidente si algo de lo anunciado quedó en el mero discurso.

    ¡Feliz Navidad!

     

    Secretariado del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres,
    Navidad de 2019

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    (238)

     

Categoría padre: ROOT Categoría: Cartas y Firmas

Las informaciones que se han hecho públicas dicen que el Obispo Castrense, Mons. Baseotto se ha reunido con 7 miembros de la Corte Suprema de Justicia para solicitar que se reconozca -en nombre de la inquietud de sus fieles, las FFAA- la constitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Los abajo firmantes rechazamos tanto esta solicitud del Obispo Castrense que parece ser cierta, ya que no la ha desmentido- como la posibilidad de que las leyes de la impunidad sean reconocidas como constitucionales por una Corte de dudosa legitimidad.

 

++++++++++++++++++++++

 

            Como Obispo de Roma, y Pastor de la Iglesia universal, el Papa debe velar por el cuidado de toda la Iglesia. Muchas veces, una medida que puede ser positiva para toda la Iglesia, puede no ser la medida deseada en un determinado tiempo y lugar.  

            Este parece ser el caso de la erección de diócesis castrenses en determinados lugares del mundo. Después de las atrocidades y crímenes aberrantes, del terrorismo de estado y la cobardía manifiesta de abusar de mujeres, apropiarse de menores, torturar y asesinar a personas detenidas e indefensas, violar la propiedad privada de los detenidos, las Fuerzas Armadas Argentinas estuvieron ante la oportunidad única de reconciliarse con la sociedad juzgando a los principales responsables.  

            Prefirieron, en cambio, asumir una actitud de cuerpo y actuar como tal. Hubo sí, una actitud pública teórica del general Martín Balza, pero las actitudes del mismo Ejército en ese momento (recordemos la actitud de generales retirados) y las de su sucesor, el general Brinzoni, mostraron que las palabras del general no eran la palabra del Ejército Argentino.  

            Es a estas Fuerzas Armadas, y en este tiempo, que se las ha reconocido como una Diócesis, ya no territorial, sino temática, con seminario propio, catedral propia y obispo propio. Desde hace unos pocos meses fue elegido para este cargo, Mons. Antonio Juan Baseotto.  

            Con respecto al mismo período de tiempo, la Conferencia Episcopal Argentina siguió otro camino, diferente al seguido por las FFAA, y de un modo que para muchos fue tardío e insuficiente- pidió perdón a la sociedad. Es justo decir que no hicieron lo mismo otros grupos de la nación (empresarios, MCS, sindicatos...). Sin embargo, en lamentable coherencia con otros obispos castrenses, como Tortolo y Bonamín, el hoy titular del Obispado Castrense, Mons. Baseotto, parece actuar más en coherencia con los cuerpos del Ejército, que con las palabras de los Obispos.

 

            Dice Mons. Baseotto que tuvo una reunión con los miembros (7 de ellos) de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El objetivo de la misma era velar por la inquietud de sus fieles, refiriéndose a la incertidumbre de varios miembros de las Fuerzas Armadas por la posibilidad de que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida sean declaradas inconstitucionales. Mons. Baseotto, antes de desempeñarse como obispo castrense, fue obispo de Añatuya, en Santiago del Estero, una de las diócesis más pobres del país. Y nunca que nos conste- se reunió con el más alto tribunal para velar por la inquietud de sus fieles. Durante más de una década decenas de leyes perjudicaron en particular a los más pobres, y no se oyó jamás la voz del Obispo (recordando, además, que era el encargado nacional de la Colecta Más por Menos).  

 

            Podríamos nombrar decenas de leyes, algunas de dudosa constitucionalidad, que jamás merecieron comentario público del Obispo. No se lo escuchó hablar de las privatizaciones, de la destrucción del aparato productivo, de la aniquilación de las economías regionales, de las rebajas de salarios, del descuento del 13 % a los jubilados... El Obispo permaneció en silencio, al menos ante la Corte Suprema.

 

            Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida buscaban, se dijo de un modo falaz, la pacificación. Es evidente que ello no ocurrió, y que el Obispo insista en lo mismo revela si no ignorancia, ingenuidad, o incluso complicidad. Si todos somos iguales ante la ley, ¿por qué existe una ley de Punto Final? ¿existe una ley análoga para delitos comunes, o de los comunes? Sobre la Obediencia Debida, el mismo Concilio Vaticano II (Gaudium et Spes 79), que el Obispo debe haber leído, hace expresa crítica a cualquier argumento semejante:

 

            Teniendo presente esta postración de la humanidad el Concilio pretende recordar ante todo la vigencia permanente del derecho natural de gentes y de sus principios universales. La misma conciencia del género humano proclama con firmeza, cada vez más, estos principios.

            Los actos, pues, que se oponen deliberadamente a tales principios y las órdenes que mandan tales actos, son criminales y la obediencia ciega no puede excusar a quienes las acatan. Entre estos actos hay que enumerar ante todo aquellos con los que metódicamente se extermina a todo un pueblo, raza o minoría étnica: hay que condenar con energía tales actos como crímenes horrendos; se ha de encomiar, en cambio, al máximo la valentía de los que no temen oponerse abiertamente a los que ordenan semejantes cosas.  

 

            Cuando visitó Roma para la visita periódica al Papa, con ocasión de los saqueos y movimientos populares del 2001 -quizá haciendo campaña para el Obispado Castrense- Baseotto afirmó que en el Gran Buenos Aires la gente estaba armada, y que había células de la guerrilla latinoamericana. Quizá por estar en un pueblo olvidado de las autoridades, el obispo desconozca la realidad del Gran Buenos Aires: después de los saqueos, las fuerzas policiales fueron por todos los barrios alentando el miedo e informando que de barrios vecinos (en general nombrando los barrios pobres de supuesta mala fama: Villa Itatí, Fuerte Apache, la Cava...) venían hordas a saquear barrios. Esto, que luego fue interpretado como un operativo de desmovilización, en especial después que se decía- punteros políticos del Gran Buenos Aires- alentaron los saqueos, evidentemente condujo a que la gente mostrara sus armas. Es cierto que hay muchas armas en el Gran Buenos Aires, como así también las hay en muchos barrios de la Ciudad de Buenos Aires; ¡y armas muy importantes por cierto!, pero debería saber el Obispo (incluso Telenoche Investiga mostró algo de esto) que las armas les eran provistas o vendidas por los mismos organismos de seguridad -Ejército incluido- y no por guerrilleros latinoamericanos.

 

            Aún queda un elemento a tener en cuenta: la honorabilidad de la Corte Suprema. No es preciso hacer mención al enorme descrédito del que goza la Justicia en la población. Los mismos Obispos, en la frustrada Mesa del Diálogo hicieron referencia a la necesidad de muchas renuncias que nunca ocurrieron. Incluso un evidente chantaje frenó un juicio político que parecía bien encaminado. Recurrir, entonces, a una corte de la vergüenza, parece más destinado a lograr un escudo protector que a conseguir una imparcial administración de la justicia.  

 

            Visto todo esto podemos sintetizarlo de la siguiente manera: no se manifiesta un ardiente celo por la situación de los pobres; no hay una preocupación por la verdadera justicia, sino que se pretende influir sobre ella, como ya lo viene haciendo el Ejército; no se manifiesta fidelidad al Concilio Vaticano II; ni se procura una igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos, entendiendo que hay ciudadanos de primera y de segunda; no parece haber coherencia con el Episcopado Argentino (al menos con lo que éste ha dicho públicamente); no parece preocupado por la verdad, sino que parece defender una ideología por todos conocida. Por todo esto, queremos expresar nuestro sincero rechazo:  

 

+ repudiamos las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y esperamos que se reconozca a la brevedad su inconstitucionalidad;

+ rechazamos el accionar de Mons. Baseotto y lo invitamos al silencio, al arrepentimiento y a una manifestación pública de fidelidad a la Iglesia, que sus actos manifiestan rechazar;

+ desconocemos la legitimidad de la actual Corte Suprema de Justicia que, aunque reconociera la inconstitucionalidad de las leyes en cuestión, se ha manifestado en reiteradas oportunidades comprometida incondicionalmente con el modelo y los personajes políticos que destruyeron la Nación, y perjudicaron en particular a los pobres;

+ invitamos al Ejército y demás fuerzas de la Nación, a comprometerse en la verdadera defensa de la Patria, defendiendo los derechos de los pobres, de las víctimas, reconociendo públicamente sus errores, renunciando a actitudes corporativas que defiendan a los responsables del horror y la muerte;

+ renovamos nuestro compromiso con la Paz, que supone verdad y justicia, como los mismos Obispos Argentinos lo han manifestado, y repudiamos el ocultamiento, la injusticia y el terrorismo de estado;

+ renovamos nuestro compromiso con la defensa de los Derechos Humanos y repudiamos toda violación de ayer o de hoy, amparada bajo la institución bajo la que se ampare;

+ rechazamos la Doctrina de la Seguridad Nacional, que enlutó nuestro país, y que es incluso- la ideología que pone a la humanidad ante el riesgo de una nueva guerra en Irak.

 

                                                                                                                     1 de marzo de 2003  

 

                  Sacerdotes

 Víctor Acha, Córdoba

Ponciano Acosta, Formosa

Pablo J. Agüero fm, Quilmes

Sergio Agüero fm, Merlo-Moreno

Nicolás Alessio, Córdoba

Ignacio Blanco, Quilmes

Javier Buere, Quilmes

Pablo J. Bustos sdb, Santa Rosa

Rubén Capitanio, Neuquén

Angel Mario Caputo, Quilmes

Lucio Carvalho Rodrigues, Quilmes

Marcelo Ciaramella, Quilmes

Néstor Cruz García, San Isidro

Juan Angel Deuzeide, San Carlos de Bariloche

Pablo Escariz, Merlo-Moreno

José Antonio Farfán palot, Córdoba  

Claudio Faivre Duboz, Alto Valle de Río Negro

Guillermo Fernández Beret op, Santiago del Estero

Hugo Finola, Quilmes

Fermín Gauna, Quilmes

Carlos Gómez, La Plata

Juan José Gravet, Rosario

Bernardo Hughes cp, Buenos Aires

Hernán Ingelmo, Neuquén

Juan Pablo Lavigne, Neuquén

Eduardo Leuzzi fm, Merlo-Moreno

Jorge Marenco, San Isidro

David Meza, Quilmes

Miguel Angel Muñoz sdb, Quilmes

Francisco Murray cp, Buenos Aires

Ernesto N. Narcisi, Humahuaca

Sergio Navarro, merced, Tucumán

Juan Carlos Ortiz, Córdoba

Magín Paez, Neuquén

Marcelo Pérez cp, Buenos Aires

José Piguillem, Merlo-Moreno

Carlos Ponce de León, Córdoba

Antonio Puigjané ofmCap, Buenos Aires

Antonio Qualizza, Neuquén

Roberto Queirolo, La Rioja

Vicente S. Reale, Mendoza

Luis Rodríguez svd, Lomas de Zamora

Juan José Romero palot, Córdoba

Julio Sabagh, Santiago del Estero

Carlos Saracini cp, Buenos Aires

Marcelo Sarrailh, Córdoba

Adolfo Segovia, Rosario

Eduardo de la Serna, Quilmes

Ramiro de la Serna ofm, Rio Cuarto

Daniel Siñeriz, Rosario

Teodoro Timpte, Quilmes

Salvador Yaco, Rosario

 

 

                  Religiosos, institutos seculares y diáconos

 Liliana Josefina Badaloni, Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús

Leticia Batista, dominica

Alejandro Bruni, La Salle

María Regina Caride, Franciscanas Misioneras de María

Ricardo L. Carrizo (diácono), Quilmes

Teresa Cuningham, dominica

Ana Inés Facal, Franciscanas Misioneras de María

Caitríona Gorman, dominica

Ana Padró, cristífera

Martha Pelloni, carmelita misionera teresiana

Carlos Ramírez (diácono), Rosario

Cecilia Sayavedra, hijas de Jesús

Ariel Zottola, operario diocesano

 

 

                  Laicos

 Luis Angel Abdón, Neuquén

Guillermo Acedo, Lomas de Zamora

Maia Alaluf, Santa Fe

Juan Aníbal Albaytero, Quilmes

René Alcaraz, Rosario

Gabriel Andrade, Rosario

María Adela Antokoletz, Buenos Aires

María Clara Arvelo, Quilmes

María Patricia Astelarra, Buenos Aires

Luis Alejandro Auat, Santiago del Estero

Cristina Avendaño, Chubut

Viviana Avendaño, San Isidro

Soledad Badalá, Rosario

Antoni Badia, Barcelona, España

Roberto Baigorri, Rosario

Adelaide Baracco, Barcelona, España

María Laura Barral, Buenos Aires

María Adela Barraza, Córdoba

Ana Ramona Barrios, Reconquista

Nancy Bedford, Iglesia Evangélica Bautista

Viviana de Belluscio, Buenos Aires

Ramón Jerónimo Benítez, Reconquista

Nancy Bianco, Buenos Aires

Herman Blaumann, Bariloche

Fidel Luis Bocchicchio, Lomas de Zamora

Mary Boero, Neuquén

Máximo Boero, Neuquén

Nestor Borri, Buenos Aires

Susana Botindari, Quilmes

Rodolfo Braceli, Buenos Aires

Mirta Braida, Buenos Aires

Rodolfo Brardinelli, Quilmes

Catalina Brescia, Mar del Plata

Ernesto Bruna, Tucumán

Luis Bruna, Tucumán

Damián Burgardt (seminarista), Quilmes

Bernardo Busso, Neuquén

Claudia Candelmi, Neuquén

Cecilia Canevari, Santiago del Estero

Magdalena Canevari, Morón

Antonia Canizo, Lomas de Zamora

Osvaldo J. Capitanio, La Plata

Miguel Alberto Cárdenas, Neuquén

Silvia Carrafiello, Rosario

Jorge Carreras, Rosario

Andrea Castaño. Morón

Cristina Castello, Buenos Aires

Alejandro Castillo, Rosario

Rufino Castillo, Rosario

Gabriela Castori, Quilmes

José L. Chiclana (Neuquén)

María Josefina Chino (Buenos Aires)

Carolina Conegliano, Tucumán

Pablo I. Copati, Buenos Aires

Nancy Cordero, Tucumán

Carlos Corral, Mercedes-Luján

Rosa Correa, Neuquén

Graciela Córsico, Buenos Aires

Katherine Cortés Guerrieri, Buenos Aires

Margarita P. Cuenca, Quilmes

Marta Deschamps, Rosario

Alejandro Dausá, Cuba

Ana Del Castillo, Reconquista

Isabel Del Castillo, Reconquista

Sergio Del Castillo, Reconquista

Juan Carlos DiMarco, Iguazú

Zulma Duarte, Mercedes-Luján

Nora Enecoiz, Buenos Aires

Adrián Eslaiman, Morón

Nelly Evrard, Alto Valle de Río Negro

María Cristina Faris, Neuquén

Sandra Ferrero, Neuquén

Susana Ferrini Colodrero, Córdoba

Liliana Fontán, Buenos Aires

Raúl Franco, Rosario

Lorena Gargiulo, Lomas de Zamora

Pablo Herrero Garisto, Avellaneda-Lanús

Dora Giannoni, Buenos Aires

Lidia Giannoni, Buenos Aires 

Marcelo Gil, Buenos Aires

Griselda González, Neuquén

Octavio Groppa, Buenos Aires

Ana Maria Guedón, Rosario

Valeria Herrera, Buenos Aires

Omar Huenchuleo, Neuquén

Ernesto Iglesias, Madrid, España

Omar Isern, Rosario

Ignacio de Isla, Lomas de Zamora

Ana María Ithurralde, Quilmes

Marta I. Kaupert, Neuquén

Juan Andrés Leiva, Mendoza

Josefa Lepori, Neuquén

Sylvia Lesa, San Roque

Cecilia Lipszyc, Buenos Aires

Mariángeles López, Santa Fe

Carlos López de Belva, Buenos Aires

Dante López Foresi, Buenos Aires

Liliana López Foresi, Buenos Aires

Salvador María Lozada, La Plata

Horacio Machado Aráoz, Catamarca

Daniel Maidana, Bahía Blanca

Fortunato Mallimacci, Buenos Aires

Mirta Mansilla, Quilmes

María Belén Mantilaro, Neuquén

Guillermina I. Marino, Quilmes

Marcelo Marmet, Paraná

Maria Laura Méndez, Rosario

Mirta Edith Mercado, Neuquén

Rafael Monti, Rosario

Alejandra Morzán Avellaneda, Reconquista

Patricia Elizabeth Müller, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Misiones

Gustavo Naser, Córdoba

Concepción Nicolás Martínez, Murcia, España

Valeria Nicora, Córdoba

María Ester Obarrio, San Isidro

Emilio Ricardo Ocampo, Neuquén

Cecilia Olguín, Neuquén

Margarita Rosa Osés, Neuquén

Lydia Pallavicini, Morón

Francisco J. Parra, Córdoba

Cecilia Percara, Neuquén

José Luis Pereira, Neuquén

Leonardo Pérez Esquivel, Buenos Aires

Elena Picasso, Neuquén

Osvaldo M. Pisso, Rosario

María Gabriela Pisani, Quilmes

Jesús Plaza, La Plata

Matilde Quarraccino, San Isidro

Walter Quiroga, Francia

Inés de Ragni, Neuquén

Oscar Ragni, Neuquén

Héctor Hugo Rearte, Neuquén

Dolores de Rigoni, Neuquén

Peter Herman Rochón, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Misiones

Angel Rodríguez Melgarejo, Buenos Aires

Julio Rudman, Mendoza

Verónica Rusch, Río Negro

Jorge Nelson Salaburu, Neuquén

Cecilia Salguero, Neuquén

Gloria Elizabeth Sánchez, Neuquén

María A. Santella, Quilmes

Mónica Scagliotti, Buenos Aires

Antonio Marín Segovia, Valencia, España

Fátima Setti, Tucumán

Andrea F. Silva, San Isidro

Pedro Bernardo Solís Cordova, Neuquén

Jorge Soneira, Buenos Aires

Daniel Sotelo, Lomas de Zamora

Daniel Sticotti, Morón

María del Carmen Suárez, Tucumán

Eduardo C. P. Valli, Azul

María Cristina Van Gelderen, San Isidro

Jorge Weishein, Vicario, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Misiones

Roberto White, Rosario

Ezequiel Zapiola,San Isidro

María Antonia Zapiola, San Isidro

Edgar Zavala Rubio, Neuquén

Graciela Zolezzi, San Isidro

 

                  Comunidades

 Agrup. “Mayo”, Facultad Ciencias Sociales, Univ. El Salvador

Al Sur del Sur. Plataforma contra la Impunidad y los DDHH (España)

Asamblea de Mujeres por la Paz (España)

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata (Mesa Directiva)

Asamblea Popular Intersalud de Tigre (San Isidro)

Asoc. Argentina Pro-Derechos Humanos (Madrid - España)

Asoc. Civil Madre Tierra (Merlo-Moreno y Morón)

Asoc. Madres de Plaza de Mayo (Delegación Neuquén y Alto Valle)

Associació de veïns i cultural Cercle Obert de Benicalap, Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro (Valencia - España)

Carpa de la Resistencia (Rosario)  

Carpa de la Unidad (Ex-Cordón Industrial, Rosario)

CEBs (Rosario)

Centro Nueva Tierra (Buenos Aires)

Comunidad Adsis, Florencio Varela (Quilmes)

Comunidad San Pablo (Neuquén)

Comunidades de Base (Córdoba)

Comunidades Cristianas por la Justicia y la Dignidad (Córdoba)

Comunidades parroquiales de las parroquias San Cayetano, Crucifixión del Señor, Niño Jesús de Praga, María y José, Ntra. Sra. del Valle, Preciosísima Sangre (Córdoba)

C.T.A. (Buenos Aires)

Equipo de Pastoral Social (Neuquén)

Fundación Jaime de Nevares - Centro de Capacitación Laboral y Organización Solidaria (Neuquén)

Fundación SERPAC (Servicio para la Comunicación y Capacitación, de la Diócesis de Neuquén)

Grupo de Apoyo a Madres, de Neuquén  

Grupo Obispo Angelelli (Rosario).

Grupo Seminarios de Teología (Córdoba)

Grupo Seminarios de Teología (Misiones)

Hogares La Paz (Avellaneda - Lanús)

Radio Comunidad E. Angelelli F.M. 106 (Neuquén)

Red de Fe y Política (regional Córdoba)

Red de Fe y Política (regional Misiones)

Red por la Cultura de la No Violencia (Santiago del Estero)

Talleres de Creaciones Populares (Quilmes)

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