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    Navidad: retomar sueños y utopías  

     

    “Para ustedes brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos”
    Malaquías 4,2

    Celebramos una nueva Navidad. Jesús nace pobre y entre los pobres. Y la encarnación del Hijo de Dios logra que la historia esté preñada de un futuro mejor. Toda la profecía de Israel apuntará a la victoria de la luz sobre las tinieblas. La humanidad tiene promesa de plenitud en Dios.

    Ciertamente cada Navidad hace renacer en nosotros y nosotras toda esperanza. El Dios que nos revela Jesús es un Dios que siempre está naciendo, que siempre hace posible la novedad, que siempre nos propone retomar los sueños y las utopías.

    La Fiesta de la Democracia y los Derechos Humanos del pasado 10 de diciembre sirvió para esto, precisamente: retomar sueños y utopías. Y nos recordó aquello que Alberto Fernández nos dijera al pueblo hace dos años, el mismo día en que asumía como Presidente de la Nación:

    “…quiero también convocarlos a que si alguna vez sienten que me desvío en el compromiso que hoy asumo salgan a la calle a recordarme lo que estoy haciendo. Les prometo que volveré a la senda sin dudar un solo instante…”

    Recorriendo las palabras del presidente nos sensibiliza la prioridad expresada hacia los marginados y excluidos; y el pago de la deuda externa supeditado al crecimiento del país; así como también el anhelo de la regularización del hábitat y la construcción de viviendas, entre otros temas. Ese discurso nos llenó de sanas expectativas. No es nuestra intención situarnos como fiscales del gobierno nacional, pero sí retomar un tema urgente tan cerca de la Navidad. Necesitamos volver a creer en este “Nunca Más” que propuso el presidente.

    Dijo Alberto ese día:

     “…Hemos visto el deterioro judicial, en los últimos años; hemos visto persecuciones indebidas y detenciones arbitrarias inducidas por quienes gobiernan y silenciadas por cierta complacencia mediática… Nunca Más a una justicia contaminada por servicios de inteligencia, “operadores judiciales”, por procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos. Nunca más a una justicia que decide y persigue, según los vientos políticos del poder de turno. Nunca más a una justicia, que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni a una política, que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno… porque una justicia demorada y manipulada significa una democracia acosada y denegada.”

    La Corte Suprema de Justicia, con tan sólo cuatro miembros (dos de ellos puestos originalmente a dedo por Macri y, además, autovotados para presidirla)  y sólo constituida por varones, no da garantías de imparcialidad alguna ni la posibilidad de hacer verdadera justicia en temas muy sensibles para la sociedad.

    Milagro Sala sigue siendo una presa política. Y el sistema judicial no termina de dar señales de la necesaria independencia de poderes. La justicia sigue siendo “demorada y manipulada”, “utilizada para saldar discusiones políticas”. Lejos quedamos los comunes mortales de poder desentrañar por qué se demora esta justicia que espera Milagro y tantos y tantas hermanos y hermanas.

    Soñamos esa justicia que esperan, en primer lugar, nuestros hermanos y hermanas más pobres. Sí, “que se abran esas prisiones injustas”, como proclamaba el Profeta Isaías (58,6).

    Pero también hay otros temas que nos surgen, cercana ya la Navidad. Contemplamos el pesebre en el que Jesús nace, indefenso y sin un techo seguro.  Es urgente que diputados y senadores sesionen y avancen ya con algunas leyes fundamentales, en un país donde sobra la tierra, pero está distribuida de modo injusto y desigual: y como se hizo con la Ley Nacional sobre Personas en situación de calle y familias sin techo, se aprueben también la Ley de Acceso a la Tierra, la ley de humedales, la ley de envases,  la prórroga de la Ley de Emergencia Territorial Indígena 26.160 y la Ley de Tierra, Techo y Trabajo, entre otras urgentes.

    En esta línea, también repudiamos todo avasallamiento contra las comunidades de pueblos indígenas y sus derechos. Las muertes mapuches en el sur de nuestra patria ensombrecen la celebración del Dios que busca nacer en medio nuestro.

    No será feliz nuestra Navidad con presos y presas políticas, ni con hermanos y hermanas indígenas atropellados y atropelladas en sus derechos, ni con hermanos y hermanas en situación de calle, sin tierra, ni techo, ni comida, ni trabajo; ni con un país cuyo futuro esté condenado a muerte por la avaricia de empresarios que no miran otra cosa que su renta o por la exigencia de pagar la deuda con el FMI (una deuda fraudulenta que debería ser pagada con el patrimonio de quienes la contrajeron de manera inconsulta con el pueblo). No será feliz la Navidad con multimedios de comunicación que, mientras reciben suculenta pauta publicitaria oficial, se encargan de demoler todo signo de esperanza. No será feliz la Navidad si un minúsculo grupo de los más ricos de la patria persisten en negarse a aportar una ínfima parte de sus bienes para aliviar apenas un poco los dolores de tantas y tantos. No será feliz la Navidad mientras sigamos velando a víctimas de “gatillo fácil” o de femicidio en nuestros barrios. No será feliz la navidad sin una urgente y necesaria reforma del poder judicial, tan lento hoy para juzgar a los poderosos y tan veloz en condenar a los y las pobres (los abundantes ejemplos de esto lastiman los ojos y hieren la paz interior).

    En el Misterio de Jesús, “Sol que nace de lo Alto” (Lucas 1,78), trabajemos para disipar la tiniebla de toda infelicidad. Queremos anunciar a todo nuestro pueblo una Buena Noticia, esa que viene con Jesús, pero no ignoramos que hay circunstancias y personas que no hacen sino obstaculizar o impedir este anuncio. A estos los queremos llamar a la conversión, o a someterse a un poder judicial independiente que añoramos; y a los y las pobres de la patria repetirles con Jesús que él vino para que haya “vida y vida abundante” (Juan 10,10) y que queremos caminar con ellos en la búsqueda de esa vida, de justicia y de paz, para todas y todos.

     

    Grupo de Curas en Opción por los Pobres
    Diciembre 2021

     

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    Ante las próximas elecciones PASO

    Buscando interpretar los signos de este tiempo

    En el mes de septiembre seremos convocados nuevamente a las urnas. Es un momento propicio en el proceso democrático para la reflexión, el análisis, el discernimiento necesario para interpretar los signos de este tiempo. Y este ejercicio no lo hacemos desde un lugar neutral o aséptico. Son los caminos del pueblo los que queremos andar. Atentos a los y las más pobres y sufrientes. Desde allí queremos mirar para hacer este ejercicio que nos propone el evangelio (cf. Mt 16,3).

    Serán elecciones de medio término y, como tales, constituirán un momento donde puede ser refrendado el camino iniciado en diciembre de 2019 o podremos asistir, quizás, a un llamado de atención para el frente gobernante. Pero ciertamente no podemos perder la discusión de fondo: asegurar un proyecto de país con inclusión, trabajo y futuro para todos y todas (empezando por los más pobres) o ceder al proyecto de un país para pocos, donde los grupos dominantes y dueños del capital sigan acumulando y concentrando riqueza. En realidad, no hay dos proyectos de país. Hay un proyecto de país y otro de colonia.

    Por supuesto que como grupo de curas dispuestos a caminar con los sectores populares hemos celebrado el fin de la pandemia neoliberal 2015-2019: endeudamiento externo histórico; economía de ajuste y empobrecimiento acelerado con una cada vez más profunda e injusta desigualdad en la distribución del ingreso; enriquecimiento de los mismos actores del poder económico concentrado; ciertos medios de comunicación y sectores del poder judicial al servicio del “lawfare” (“guerra judicial”) y de las “fake news” (“noticias falsas”) para intentar destruir  al adversario político; etc., etc. Fueron cuatro años de profundo padecimiento para el país.

    La victoria popular del 2019 hizo que renaciera la esperanza. No sólo en Argentina, sino en la región, nuestros pueblos comenzaron a reaccionar: Chile nos conmovió, especialmente con las luchas de los y las jóvenes y del pueblo mapuche, con la conquista de una reforma constitucional; Perú logró que un sencillo maestro ocupe hoy la conducción del país hermano; en Brasil, Lula vuelve a ser una esperanza cierta después de tanta infamia vivida; Bolivia recuperó su rumbo popular después de aquel golpe vergonzoso y mesiánico contra Evo Morales, por dar algunos ejemplos.

    Estábamos en pleno aprendizaje observando cómo los poderes más concentrados llegan por la vía democrática al poder, incluso captando a los sectores más pobres, cuando sobrevino la pandemia del Covid. Pandemia más pandemia. Devastadora experiencia que ya hemos reflexionado en otra carta. 

    Siempre hemos valorado los esfuerzos del oficialismo gobernante ante la emergencia, tanto a nivel sanitario como a nivel de asistencia económica. Pero, ¿cómo avanzar en algunos temas acuciantes para la realidad de nuestro pueblo? 

    A veces pareciera faltar la fuerza necesaria para la implementación de algunos cambios de fondo. Por citar uno más urgente: el control inflacionario para que no se licúen los esfuerzos de mejoras económicas de los sectores más pobres y los esfuerzos que se hacen para mantener el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.

    Ante los comicios de septiembre, vemos una oposición sin ninguna propuesta concreta y sin memoria. Hablan como si en los cuatro años del macrismo no hubieran estado en el país y sólo apuestan a construir relatos novelescos que deterioren la figura presidencial, buscando que hechos mínimos se amplifiquen de manera sorprendente, y generando malestar instalando un clima de malhumor en la opinión pública con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos. 

    Creemos que no podemos perder de vista la gravedad de la hora. En estas PASO se necesita una consolidación del camino comenzado en 2019, asegurando el acompañamiento legislativo con una mayoría significativa para el Frente gobernante.

    Como Grupo de Curas en Opción por los Pobres estaremos apoyando aquellas políticas que favorezcan a los sectores populares y a un proyecto de país inclusivo con justicia social. Celebramos los avances en las políticas de salud: el impresionante y efectivo operativo de vacunación y la recomposición del sistema público; las inversiones en obra pública; los esfuerzos por crecer en trabajo genuino (más allá de la política de subsidios propios de toda emergencia), entre otras cosas. 

    También vemos un repunte económico que se comienza a observar en la macroeconomía, pero sabemos que no siempre crecimiento es distribución de la riqueza. También aquí esperamos justicia. Como esperamos la reforma del poder judicial, o el control estratégico del Estado sobre los recursos de nuestra tierra, o la democratización de los medios de comunicación, o la atención a “los clamores de la tierra” antes de que sea demasiado tarde. La preocupación por la recuperación económica no debe acelerarse sobre la base de prácticas extractivistas que ponen en peligro el medio ambiente y la salud de nuestro pueblo (como ciertas formas de la minería y de la explotación agrícola), ni tampoco hipotecar la soberanía de nuestra Patria. Vale aquí destacar la valentía y el aporte de los campesinos santiagueños con su lucha contra la utilización de agrotóxicos y la usurpación de sus tierras por parte de grandes empresarios agrícolas que han sido protegidos e incluso puestos como ejemplo por algunos poderes políticos.

    La campaña electoral no debería ser para discutir sobre fotos o lanzar frases marquetineras de autoayuda ―a menudo superficiales― que ocultan las reales intenciones de los que las utilizan. Hay que discutir el modelo económico de desarrollo y crecimiento, desde un proyecto de país más justo para el futuro y el bienestar de nuestro pueblo.


    Grupo de Curas en Opción por los Pobres
    Agosto 2021

    (991)

     

Categoría padre: ROOT Categoría: Carta al Pueblo de Dios

3ra carta al Pueblo de Dios

Grupo de curas en Opción por los pobres
25 de marzo de 2016

Estamos celebrando la fiesta litúrgica más importante de nuestra fe, la Semana Santa. Hacemos memoria de Jesús, fiel a Dios y fiel a sus hermanos y hermanas hasta el extremo de dar la vida. Una vida que le fue arrancada violentamente por el poder político con complicidad de la élite religiosa de su pueblo. Esa fidelidad nos marca un camino, nos deja huellas para nuestra propia historia. Hoy como ayer hay crucificadores y crucificados, dadores y quitadores de vida. Y la Pascua nos ilumina desde la fe en qué lado queda Dios en esta grieta de vida y muerte. Y nos invita, así, a ser seguidores de ese Dios de la vida. Nos invita a bajar de la cruz a los pueblos crucificados, nos invita a ser sembradores de esperanza, nos invita a manifestar con nuestra misma vida resucitada que la muerte no tiene la última palabra.

Sin embargo, no podemos dejar de mirar las cruces, crucificados y crucificadores de nuestro tiempo que nos invitan a la denuncia evangélica y a mirar la historia desde la fe y la esperanza:

Se han cumplido ya los simbólicos “100 días de gobierno” de la actual gestión. Con motivo de cumplirse estos días de administración de la Alianza Cambiemos, el presidente Macri concedió entrevistas a diversos medios de prensa donde evaluó desde su perspectiva este periodo. La mayoría de sus opiniones nos dejan la sensación de que está hablando de otro país. 

Los repetidos “Pobreza 0” y “trabajo infinito” son slogans que parecen una burla frente a la drástica desaceleración del consumo en el mercado interno, la producción y el empleo. Según un informe de la consultora Tendencias Económicas citada por el portal Infobae, en el primer trimestre de 2016 hubo 107.000 despidos repartidos entre la administración pública y las empresas. Consultado sobre cuáles fueron las medidas que tomó “a favor de los trabajadores”, Macri respondió: “Todo lo que vamos a hacer tiene que ser medido en cuántos empleos generamos”. Podemos decir entonces -usando su propio criterio- que la gestión de estos primeros 3 meses ha sido pésima.

Para que la economía funcione, detalló Macri, “cada uno tiene que hacer su tarea con el menor costo posible” lo cual nos hace pensar que mantiene su opinión de años atrás acerca de que los salarios son un costo, concepto que rechazamos desde la doctrina social de la iglesia, el magisterio del papa Francisco y una mirada no neoliberal de la economía.

El tema de la inflación fue presentado con el método habitual del “doble mensaje” con el que se comunica esta gestión de gobierno confundiendo permanentemente a la opinión pública, ya que al mismo tiempo que afirma “si la inflación no baja es culpa mía” la presenta como una inevitable y pesada herencia recibida del gobierno anterior a quien culpa de emitir moneda sin freno y gastar más de lo que tenía.

Sin embargo el IPC-BA de la Dirección General de Estadísticas y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires casualmente en la gestión Macri, ha mostrado públicamente que tras los fuertes incrementos de precios mensuales del primer trimestre de 2014, se inició una marcada desaceleración de la inflación: 4,8 por ciento en enero, 4,4 en febrero, 3,6 en marzo, 3,1 en abril, 2,5 en mayo, 2,3 en junio, 2,2 en julio para descender al 1,5 por ciento en diciembre de 2014. En los primeros diez meses de 2015, para el Gobierno de la Ciudad, la inflación mensual se estabilizó relativamente, en un nivel superior al observado por el Indec pero por debajo del 2 % mensual: 2,0 en julio, 1,8 en agosto, 1,7 en septiembre y 1,7 en octubre. 

La expresión del presidente que señala como “imposible salir más rápido de lo que vamos” sin dudas es mentira porque decidió desmantelar la dinámica económica que venía desacelerando la inflación y manteniendo el nivel de empleo. Y la reciente expresión del ministro de Hacienda “hemos ordenado la basura” resulta una más de la lista de sus frases agresivas y ofensivas.

Son “llamativas” las muertes convenientes como la del senegalés Massar Ba que acompañaba la lucha de los manteros. [Por “manteros” se entienden, en muchas ciudades, a los vendedores ambulantes que extienden sobre mantas sus productos. Muchos emigrantes africanos en Argentina se dedican a esto]

Lamentamos la legalización de la tortura, como es el caso de las pistolas Taser, recientemente “estrenadas” por la policía de la Provincia de Buenos Aires a los trabajadores de SOEME.

El nuevo criterio para la adjudicación para el plan PROCREAR por puntaje alienta una seria estigmatización para los beneficiarios como una suerte de “carné de pobre”.

Nos resulta doloroso leer que la agencia Bloomberg haya titulado: “Wall Street a cargo de la Argentina (otra vez)” y que nuestros representantes  políticos no reaccionen.

Resulta repudiable el rebrote de grupos neonazis, particularmente en Mar del Plata, manifestando violencia a grupos de mujeres o su intolerancia homofóbica.

No sorprende en la política argentina la lamentable “compra-venta” de votos, hoy irónicamente llamados “Sanguchitos”. Pero esta nos parece doblemente grave ya que es perjudicial para los pobres.

Resulta cuanto menos sospechoso el allanamiento al canal de noticias C5N y las amenazas sufridas por el periodista Roberto Navarro y la censura a programas.

Lamentamos que se hable de “lucha contra la droga”, y que la DEA sea la agencia “docente” en este tema tan importante. Las experiencias en otros países, como Colombia y México, y las claras sospechas de complicidad de esta Agencia nos invitan al temor antes que a la esperanza.

Siguen surgiendo casos de nepotismo (como el caso del nombramiento del yerno del ministro Jaime Correas, en Mendoza, en pleno conflicto docente en la provincia).

Sigue ilegalmente detenida la presa política Milagro Sala en lo que parece ser una condena al indígena (racismo), al pobre (clasismo) y sobre todo a las organizaciones populares para satisfacer sus necesidades (destrucción de construcciones populares).

Comienza a sentirse el recorte en raciones alimenticias en escuelas de la provincia de Buenos Aires. Y esto es un pecado que clama al cielo.

Lamentamos el fin de la moratoria jubilatoria a partir de septiembre. Otra vez los abuelos como variable descartable del ajuste.

Siguen crecientes los despidos en los sectores público y privado, la fuga de divisas y la altísima inflación. Resulta patética la afirmación de la vicepresidenta Gabriela Michetti: “Cuando la economía reactive habrá un millón y medio de despidos en el estado”, frase más tarde confirmada por el presidente.

Nos surgen dudas acerca de la política energética del gobierno si se intenta poner freno a las represas de Santa Cruz, se frena la construcción de Atucha 3, y se mira impávidos los conflictos en Rio Turbio…

Es llamativo el caso de “doble vara” de la prensa casi monopólica que muestra la supuesta “corrupción K” (que de ser demostrada debe ser sancionada, pero judicial, no mediáticamente) mientras que alegremente informa que “con dólares en la mano Vidal sale a seducir (sic) intendentes” (Clarín 19 de marzo).

No podemos entender la mudanza del “acampe qom” de la Av. 9 de Julio a la ex ESMA. No vemos que la situación se haya modificado, ni tampoco entendemos la elección del nuevo lugar, ni el objetivo del mismo en ese sitio.

Nos solidarizamos con el gobierno de Brasil y lamentamos el intento de Golpe de Estado que, además, afectaría a toda la región. El poder impresionante de los medios de comunicación (como se demostró también en la difusión del supuesto hijo de Evo Morales, luego desmentido una vez que fuera derrotado en el referéndum) y la complicidad del “partido judicial” nos hacen recordar un “Plan Cóndor 2.0”.

Es significativa la recurrencia de insultos al presidente, como hemos podido ver en Ezpeleta, Rosario, Chaco, Bariloche. Todo hace suponer que ante el descontento popular, hacen oídos sordos.

Si bien celebramos el aumento de la AUH para el “plan Belgrano” (que nos parecería importante que se defina con claridad qué es, cuáles son sus objeticos y con qué medios se piensa desarrollar), pero lamentamos que este sea conseguido con un crédito del BID. Seguir endeudando el país con objetivos no productivos y con financiamiento no genuino no parece sensato.

Con motivo de los 40 años del golpe genocida cívico-militar nos llama la atención la declaración del Episcopado argentino, en la que reconocemos avances significativos en el lenguaje aunque no haya ni un detallando análisis ni una importante autocrítica en el mismo. Y con motivo del mismo acontecimiento nos parece ofensiva la presencia del presidente Obama en los tiempos y espacios “sagrados” de la memoria.

 

Pero a su vez queremos señalar que vemos positivamente:

La desclasificación de archivos de los EEUU y el Estado Vaticano para una mejor comprensión de los crímenes de la Dictadura y una precisa identificación de responsables y cómplices.

También con motivo de los 40 años del golpe cívico-militar celebramos la Carta de Confar (Conferencia Argentina de Religiosos) en referencia al mismo.

La presencia del presidente ecuatoriano Rafael Correa, invitado por la pontificia academia de ciencias para reforzar las relaciones entre los movimientos sociales y los gobiernos.

 

La Pascua de Jesús no quita dramatismo a su cruz. El resucitado es el crucificado. Y no podríamos – como cristianos – ignorar las cruces de nuestro tiempo si queremos caminar caminos de vida, si queremos dejar a Dios iluminar la historia y si queremos conocer nuestro lugar y nuestros desafíos. La luz de la Pascua nos invita a la esperanza, pero no a una esperanza narcotizante, sino militante en el camino de Jesús. El mesías de los pobres fue violentamente asesinado, pero su Padre, el Dios de los pobres pronunció su palabra de amor y vida resucitándolo. Como Iglesia de los pobres queremos celebrar esta pascua junto a los crucificados de nuestro tiempo caminando con ellos tras las huellas de Jesús sabiendo que su Padre, dador de vida, nos anuncia vida en abundancia.

 

Grupo de curas en Opción por los Pobres

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